Ser mamá no me detuvo… me dio dirección
Noslen Colina


Ser mamá no me detuvo…
Me dio dirección
«
Fui mamá muy joven. Tan joven, que todavía hoy les cuesta creer que mi hijo mayor es mi hijo.
Pero hay algo que nadie ve a simple vista:
Ese momento no solo cambió mi vida… me obligó a convertirme en quien soy.
Porque ser mamá no es solo criar. Es enfrentarte contigo misma.
Ser mamá, para mí, fue conocer la verdadera responsabilidad.
Mis hijos son mi mayor fortaleza… y también mi más grande debilidad.
Mi primer hijo me hizo responsable.
Me obligó a elegir quién quería ser, qué valores me iban a guiar, qué tipo de vida iba a construir.
Mi segundo hijo me enseñó algo distinto: A ver esperanza incluso en los momentos difíciles.
A crecer desde lo espiritual. A entender que incluso en el caos, hay propósito.
Y hay algo que hoy tengo claro:
No necesitas ser una madre perfecta… necesitas ser una madre presente.
No todo ha sido bonito.
He sentido que fallé.
Sobre todo cuando tuve que tomar decisiones para crecer…
Decisiones que también les quitaron comodidad.
Soy migrante.
Soy madre soltera.
Y muchas veces, crecer significó estar menos tiempo con ellos, sobre todo cuando eran más pequeños.
¡Y Eso pesa!
Porque nadie te dice que puedes amar profundamente a tus hijos… Y al mismo tiempo sentirte agotada.
Que sí, los amas con todo… Pero también necesitas silencio.
Una ducha tranquila, comer sin apuro. Descansar cuando estás enferma...
Y eso también está bien.
A mí me dijeron que debía "ser una madre estricta".
Que "no debía ser amiga de mis hijos".
Pero yo elegí criarlos desde el amor y la confianza. No ha sido perfecto. No ha sido como me criaron a mí.
Pero hoy puedo decir algo con certeza: Son buenos hombres.
Y eso vale más que cualquier manual.
Entendí algo clave: la maternidad no se controla… se transita.
No se trata de hacerlo todo perfecto.
Se trata de entender en qué etapa estás.
Si tus hijos son pequeños, la casa no siempre va a estar ordenada.
Y no pasa nada.
Lo que sí importa: Los momentos que estás creando con ellos.
Si estás desbordada, no necesitas cambiar tu vida en un día.
Necesitas pausas reales.
Salir. Respirar.
Jugar con ellos.
Estar presente.
Porque esos momentos no detienen la vida… La construyen.
Hoy veo hacia atrás… y veo crecimiento.
Emocional, mental y también financiero.
Mi camino profesional comenzó con un hijo de un año en brazos. Hoy tiene 18 y yo no he parado desde entonces.
No porque fuera fácil. Sino porque era necesario.
Mis hijos han visto todo: mi esfuerzo, mis caídas, mi forma de levantarme.
Y hoy me valoran.
Me respetan.
Me admiran.
Ese es el verdadero resultado.
No quiero que mis hijos solo “salgan adelante”.
Quiero que sean libres, se dirijan por la vida con principios y valores, y no por emociones.
Que hagan lo que aman. Que valoren lo simple.
El sonido del mar.
Un atardecer.
El olor de una flor.
Porque hay cosas que ningún dinero puede comprar… Y esas son las que realmente sostienen la vida.
Si hoy te sientes cansada, sin dirección o simplemente en piloto automático…
Detente un momento.
Porque todo lo que estás construyendo —como mamá, como mujer, como profesional—
Parte desde un lugar: Tu identidad.
Cuando sabes quién eres y en qué crees, empiezas a tomar decisiones distintas.
Y sí, eso también incluye tus finanzas.
Porque el dinero no es el fin.
Es la herramienta que te permite crear momentos, experiencias y estabilidad para quienes amas.
Por eso creé un test simple, pero poderoso.